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Schwenke y Nilo, o la resistencia cultural del sur

Por Gonzalo Schwenke

 

Tras la muerte de Nelson Schwenke el 22 de junio de 2012, se han suscitado múltiples homenajes en Valdivia, Quillota y Santiago. En todos ellos, es inevitable rememorar los inicios de Schwenke y Nilo, desde 1979, en Valdivia.

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Durante los ochentas, Nelson Schwenke entra a estudiar Antropología y Marcelo Nilo, pedagogía en Educación Musical en la Universidad Austral de Chile. En el trajín de la generación quebrada por el golpe militar, se integra Clemente Riedemann, quien sale de la tortura a manos de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) e ingresa a la Universidad a estudiar Antropología. Estos hechos no son fortuitos, están situados en contexto con la dictadura y la imperiosa necesidad de la juventud por superar el toque de queda y ejercer la libertad de expresión.

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Es en el Sur de Chile donde emerge Schwenke & Nilo, pero no fue un grupo aislado sino que el contexto generacional posibilita la aparición del dúo. La existencia de colectivos artísticos que dialogaban críticamente, la vinculación de una u otra manera en un territorio geográfico acotado (X Región de los Lagos y actual XIV Región de Los Ríos), el compañerismo y la solidaridad en estos años de emergencia son algunas características propias de la escena y que se vinculan con lo realizado en años anteriores. En 1964 aparece el Grupo Trilce, durante los ochenta destacan los artistas visuales del Grupo 7, los talleres literarios Aumen; Matra, el Taller Murciélago; Chaicura; Índice, solo por nombrar a algunos. Es importante destacar que esta generación congregada para con el objetivo de construir resistencia frente a los horrores de la dictadura, convergió en Valdivia desde varios lugares del país y muchos de ellos continúan realizando labores creativas y de estudios, ya sea en literatura, artes visuales, edición, música y los DD.HH.

Si bien en Santiago se habla de apagón cultural y del emblemático Café del Cerro, durante aquella época en Valdivia las manifestaciones artísticas eran escasas y coartadas por las autoridades ligadas a la dictadura: los conciertos eran boicoteados por avisos de bomba, hubo exposiciones de artistas visuales que se realizaron en el sótano de la Municipalidad, y el Rector designado destituía académicos y estudiantes que participaban de eventos culturales dentro de la UACh.

Hoy en día sucede algo muy similar. La dictadura neoliberal invisibiliza expresiones culturales, y aquellas que absorbe pertenecen a construcciones que están dentro del perfil de mediatización de la cultura televisiva, ya sea como la cultura entretenida que se basa el contenido reduccionista y produciendo la cultura del desecho, promoviendo un discurso crítico nulo y vacío.

Antes de irse a Santiago, Schwenke & Nilo graban el cassette Elegía por la muerte del chancho (1980), concierto realizado en el ofertorio de la Iglesia Católica de calle Picarte, Valdivia. El respaldo de dicha institución se puede apreciar en fotografías y comentarios realizados por Marcelo Nilo en el documental El sentido de la vida rescatando del olvido nombres que los acompañan en conciertos como Gladys Briceño en chelo, Iván Briceño en teclados, Raimundo Garrido en percusión, Jorge Vio en sonido, Claudio Miranda en viola, Roberto ‘galo’ Arroyo en violín y Clemente Riedemann en las letras, junto a los poetas Sergio Mansilla y Jermaín Flores. También aparecen nombres como Jaime Vivanco, Jaime ‘Chino’ Vásquez, saxofonista y flautista, estos últimos vinculados al Grupo Fulano.

Clemente Riedemann señala en el libro El viaje de Schwenke & Nilo: “Entre enero y abril de 1980, trabajamos diría, presionados solo por nuestro propio entusiasmo. Produjimos alrededor de una quincena de canciones de las cuales Nelson y Marcelo seleccionaron doce. El concierto Elegía por la muerte del chancho lo presentamos a fines de abril en un escenario improvisado sobre mesas en el ofertorio de una Iglesia Católica ubicada en calle Picarte. La dirección de asuntos estudiantiles de la UACh nos había quitado, en la víspera, la autorización para celebrar el recital en el interior del campus. El censor político de turno dijo que las canciones eran ‘muy tristes’” (14).

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Afiche: Roberto ‘galo’ Arroyo

En Santiago, Schwenke y Nilo participan del segundo Festival de la Agrupación Cultural Universitaria (ACU), en el Teatro Caupolicán a fines de 1979. La grata recepción por parte del público del tema “El Viaje” los incita a continuar trabajando con mayor ahínco. En 1983, obtienen el premio Alerce con el tema “Lluvias del sur”. El sello discográfico Alerce, que trabaja con todos los artistas del Canto Nuevo, permite la grabación y distribución de siete discos entre 1983 y 2004, además del DVD recopilatorio Schwenke & Nilo, 30 años, registros de un viaje[1].

Con nueve discos y varias colaboraciones con el Canto Nuevo y la Trova Nacional, Nelson Schwenke y Marcelo Nilo son sin duda uno de los referentes musicales más importantes del Sur de Chile. A través de sus letras, representan no sólo la historia valdiviana de la segunda mitad del siglo XX, sino además el cotidiano vivir de las comunidades sureñas, ligadas a la conversación y al encuentro en torno al calor de la estufa, en permanente convivencia con el mate y las sopaipillas en las casas, dando cuenta de territorios económicamente explotados y fetichizados por quienes invaden durante las vacaciones dichas estancias.

Pese al deceso de Nelson, Schwenke & Nilo se mantiene vigente en los escenarios del país, al margen de los registros televisivos y protegidos con la ternura de los amigos. Continúan tocando en centros culturales y espacios comunitarios como lo han hecho desde siempre.

 

[1] Schwenke & Nilo Volumen 1 (Alerce, 1983); Schwenke & Nilo Volumen 2 (Alerce, 1986); Schwenke & Nilo Volumen 3 (Alerce, 1988); Schwenke & Nilo Volumen 4 (Alerce, 1990); Schwenke & Nilo Volumen 5 (Alerce, 1993); Schwenke & Nilo Volumen 6 (Alerce. 1997), 20 años. Crónicas de un viaje (Alerce, 2000). Por último, el disco Schwenke & Nilo Volumen 8 (Fondart, 2004)

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Crítica, librosdementira Ediciones, Narrativa

Crítica Literaria: “Exijo ser un héroe”

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Hienas, Eduardo Plaza. Libros de Mentira Ediciones, 2016, 103 p.

Por Gonzalo Schwenke

Las dinámicas culturales del oligopolio editorial movilizan, resucitan y expanden carreras literarias bajo la lógica neoliberal. Por lo que no debiese extrañar el control cultural y de mercado ejercido en ferias extranjeras, la posterior y consecuente repercusión en el medio local llena de exitismo. Eduardo Plaza (La Serena, 1982), siendo un escritor emergente, es una muestra de lo expuesto.

En Hienas (2016), su primera publicación, los personajes de sus cuentos se despliegan principalmente en el litoral norteño del país: La Serena, Guanaqueros, Tongoy o Coquimbo. A partir de estos territorios, la obra toma distancia de otras narrativas actuales, las que exponen un paisaje próspero y de limpieza. Aquí, en cambio, se exhibe sin disimulo un escenario imperfecto y donde el subdesarrollo es una constante que se opone a los discursos de la macroeconomía supuestamente pujante y horizontal; es decir, la presencia y tránsito de piojos, ratones, la suciedad del entorno y de las industrias pesqueras, la pobreza y el horror de la tortura. Por otro lado, las características añadidas a los personajes tienen cierto mérito, ya que los sujetos están conformados en un presente sin ambiciones dentro de una atmósfera de tedio, fuera de toda solemnidad o rasgo hiperbólico, que es la receta en la que el mercado ha instalado la ficción literaria de carácter presuntuosa.

El tono melancólico y desafortunado de los sujetos que atraviesan estos relatos es la doble ausencia y resignación; esto es, la injerencia periférica pero no marginal, debido a la condición de provincia subordinada al centro y, así mismo, el continuo temple de un diario vivir sin mayores intensidades.

De hecho, en “Hienas”, el cuento que da nombre al volumen, los personajes recuerdan la infancia que los hizo pertenecer al sitio geográfico y el momento histórico determinado. Mucho de lo relatado está descrito desde sensaciones impersonales, sin mayor ápice de anhelos y subrayado por un cotidiano privado de porvenir: “Hablábamos de nuestras historias como las historias de alguien más. No éramos sino testigos de esos niños. Nosotros éramos hombres. Hombres tan lejanos de nuestros cuentos como de nuestras casas”. De esta manera, se menciona el futuro inmediato, el que está delimitado por relaciones sociales destinadas a sobrevivir y confluir a través del recuerdo del lugar y las personas.

En “Animales de compañía”, se enjuicia las movilizaciones sociales para el plebiscito de 1988, en la que se evidencia la esperanza puesta con la llegada de la democracia y que, sin embargo, este ambiente de ilusión simboliza el triunfo de la derrota y señalada por la promesa de un acontecimiento que nunca llegó.

Situado fuera de la zona de bienestar y alejado de protagonizar el destino particular, en los ocho cuentos de Hienas (2016). Se realza la insignificancia de vidas ínfimas y despoja de relevancia a los personajes, sin embargo, las existencias de no poseer talento y estar en permanente discordia, exigen fama y admiración como señala en el tema Exijo ser un héroe de los Prisioneros.

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Crítica, Das Kapital, Narrativa

Crítica Literaria: Ese mar que tranquilo nos baña

Cuentos del Pacífico Sur, Yuria Soria-Galvarro. Das Kapital Ediciones, 2015, 110 p.

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Por Gonzalo Schwenke

El mar es clave en el desarrollo de literaturas del borde costero en el Pacífico sur. Allí, los personajes se despliegan -muchos de ellos señalados por el signo trágico o lo fantasmagórico-, en el acto de vivir entre los canales y los fiordos australes del territorio desmembrado, sea este, Isla Wellington, Puerto Natales, Punta Arenas o Puerto Edén.

Cuentos del Pacífico Sur (2015) es la recopilación de doce cuentos de Yuri Soria-Galvarro (Cochabamba, 1968). Las historias están conformadas por sujetos desarraigados en los espacios de locación. Así, se evidencia la añoranza por el barrio, por el amor y los estudios, pero tampoco convengamos que están descomunalmente desesperados o en peligro como sugiere la fotografía de portada: “the slave ship” (1840) donde se relata pictóricamente, el naufragio de un barco de esclavos durante el periodo romántico inglés.

Los individuos están aguardando el tiempo de volver a tierra firme y donde los diálogos directos asumen mayor grado de verosimilitud a la narración. Para ellos, el mar es su entrada y/o salida y dicho horizonte conforma el ambiente de olvido o ausencia con el resto de civilización. Por lo tanto, los habitantes se disponen y subordinan al cotidiano que establece lo marítimo, ya sea en el hombre al agua en la isla Wellignton, purgatorio, miedo primitivo o cosa de suerte, mientras que continuidad de los bares y la dama y el capitán, lo fantasmagórico o lo espectral es parte central de los relatos.

En el hombre al agua en la Isla Wellington, el protagonista desembarca en el bar más próximo luego de dos semanas de navegación en el extremo austral. Allí se topará con Demetrio, un viejo marino quien lo abordará para compartir lo que sucedió una jornada mientras trabajaba en la empresa naviera de Punta Arenas. En este metarrelato centrado en la desaparición de un marino en altamar, se exhibe un narrador descuidado y donde la modernidad es símbolo de progreso para los indígenas. Quien es visto con desprecio por el chileno promedio: “los kawésqar son navegantes y buzos. Cosechan cholgas, coral rosado que venden a los turistas, (…) Igual que hace siglos, aunque ahora ya no son nómadas y viajan en lanchas a motor.” (10)

En Purgatorio, el personaje busca el refugio simbólico para encontrar cierta tranquilidad a un destino que lo ha llevado al precipicio. El lugar que se señala: “la gente abandona este lugar para volver a la ciudad, mueren ahogados, asesinados o por alguna enfermedad, nadie lo sabe con certeza y a nadie le importa.” (22) Un destierro carente de osadía y está mostrado por lo calamitoso, el desamparo y el sentido de pertenencia al territorio continental.

Esperando es el segundo microcuento que aparece en el libro y es uno más logrados ya que con pocos recursos logra profundizar en una historia social: “Sobre la huelga y la masacre no recuerda nada, se han borrado de su memoria como los rieles del ferrocarril” (63) En estas trece líneas, la narración se vuelve en estado de ensoñación: el anciano se enfrenta a la muerte, la realidad, el pasado se mezclan y solo van quedando los recuerdos pasivos, en cambio, la memoria social que confluye en los conflictos que se desvanecen con la pérdida de memoria de los testigos así como los vestigios.

A pesar de los desniveles en Cuentos del Pacífico Sur (2015), Yuri Soria-Galvarro tiene el mérito de despojar de heroísmo el hecho de asentarse en el extremo sur, otorgándoles a los sujetos que se enfrentan al abandono y la ausencia, cierto grado de dignidad, la que está muy lejos de la mirada paisajista o de clase turista.

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Crítica, Narrativa, Plaza y Janés

Crítica Literaria: La escritura de la basura

La guerra interior, Jorge Baradit. Plaza y Janés Ediciones, 2017, 262 p.

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Por Gonzalo Schwenke

En el último año algunas las narrativas locales han tomado el rumbo de la enajenación o extrañeza del sujeto como algo habitual. Este estado de delirio permanente, busca impactar y deformar la realidad para conmover al receptor, no obstante, en este caso, la perturbación contiene un mensaje ideológico basado principalmente en la degradación de la información.

La guerra interior (2017) de Jorge Baradit (1969) es el volumen de veintidós relatos, en los que se construyen mundos ficticios y realidades en progresiva decadencia. Estos mundos distópicos potencian una verdad que es controlada; donde se oculta y se dan a conocer informaciones para crear el gran mito del Estado-Nación.

Utilizando el remanente de los libros anteriores, este pastiche literario comienza con la llegada de los españoles al nuevo continente, para luego manipular figuras significativas en el imaginario histórico popular y del que se ha beneficiado.

Existe el apuro por publicar, que se reafirma con la elección del cuento a modo de categoría literaria y donde se aspira a realizar ucronías. A diferencia de los grandes autores, en los que se observa profesionalización en el acto de narrar. Aquí se privilegia lo amorfo y el desequilibrio en toda la obra, porque se abusa el desarrollo de los ambientes, en desmedro de los demás elementos narrativos. La información elegida es caótica y discontinua. Asimismo, entre los diferentes mundos posibles -una vez más-, surgen referentes esotéricos ligados al nazismo.: Miguel Serrano, María Orsic, entre otros.

Las imágenes que se promueven a través de ‘la cultura de la basura’ relativizan contenidos, apropiándose de los distintos saberes ancestrales de Latinoamérica para transformarlos en productos culturales masivos, esto es, sin comprender las dimensiones ni las dinámicas de las sociedades indígenas y utilizándolos para fines individuales. De esta manera, podemos encontrar la imagen del héroe mítico mapuche que emerge primordialmente cuando el español invade el continente, como si esta supuesta figura, para explicar el pasado glorioso, no estuviese en resistencia el día de hoy.

Dentro de este conjunto de irregularidades, destaca “el sueño de Contreras”, uno de los cuentos con mayor registro de afasia: no sólo se apuran los hechos mediante efemérides, sino que, se utilizan los trastornos del miedo de la derecha fascista en lugar común y se trastoca la memoria de la resistencia en una humorada desastrosa. Muy lejos de la esfera de la parodia.

Finalmente, la guerra interior se evidencia una lectura histórica que confronta el tránsito histórico. Estamos pues, ante el baile mediático. La que solicita con urgencia lanzar estos relatos que son irregulares, desordenados, codificado por el delirio y que no obedecen a la estructura de los cuentos. Así pues, este conjunto despliega una trama que es funcional a la globalización y la homogeneización de los pueblos. Estos movimientos que se producen en el circuito literario, suelen aparecer cada cierto tiempo declarando rebeldía, contracultura e insubordinación, sin embargo, rápidamente son cooptados y derivados en productos utilitarios para el mercado.

 

Otoño en Pudahuel, 2017

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Crítica, FCE, Narrativa

Crítica Literaria: Lobos chilenos

El Guarén. Historia de un guardia un guardaespaldas, Germán Marín. Fondo de Cultura Económica Ediciones, 2012, 87 p.

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Por Gonzalo Schwenke

            Actualmente, el absolutismo de la clase económica influye de tal grado en Chile, que forma parte de la opinión del público. Esta mediación, promovida por el “cuarto poder” con aparente objetivismo, solo es funcional para quien emite las opiniones. Así, tenemos a saqueadores del banco de Talca como mandatarios humoristas y empresarios comunes pero poderosos. Los que afirman que la desigualdad no es existe sino que somos el país de las oportunidades y por tanto, todo es rentabilidad. Germán Marín (1934) hace hincapié en el origen y la legitimidad de los administradores del mercado en El Guarén. Historia de un guardia un guardaespaldas (2012).

William Araya, apodado “el guarén” desde la infancia, nace, crece y sale de la marginalidad en las poblaciones de Santiago. Lo que lleva a emplearse como gendarme, luego como guardia para la CNI en los últimos años de la dictadura y finalmente, como guardia privado. Aquí comienza la trama. Juan Luis, su empleador, es un especulador bursátil que controla tres firmas importantes las que se desarrollan convenientemente en el país. Dicho empresario, en representación del conjunto, rinde pleitesía a la dictadura, puesto que durante esta época la clase económica comienza a amasar su fortuna. Justamente, con la llegada de la Concertación al poder, se produce la histeria del sector por la supuesta amenaza que significa que los “extremistas” que lucharon contra la dictadura caminen libres.

La situación acomodada de Juan Luis y María Paz es el negocio que simboliza el matrimonio, puesto que ambas partes tienen intereses en las firmas empresariales. De lo anterior, se desarrolla el triángulo amoroso que incluye al amigo de la familia, Rolando Vega. Este último, al ser también socio, pasa a ser un obstáculo para la venta de una de las empresas, a continuación, el protagonista incide directamente en el relato para determinar el resultado de la trama. Sin embargo, dicho trabajo no lo realiza por cuenta propia sino que acude a los colegas que tuvo en su paso por la CNI.

La narración fluye y evidencia el dominio de la técnica. El estilo indirecto libre donde se presenta desde el plano del guardaespaldas: “Cada cierto rato, acordándose de mí, levantaba la cabeza y me decía, te ruego un poco de paciencia…” (25) Conjuntamente, hay una mixtura de lenguajes culto formal y coloquial: “ahora me ocupaba choreado (…) en observador de soslayo el rostro con que regresaba.” (33), ya que el protagonista comienza a distanciarse de su procedencia y para ser aceptado en las altas esferas del poder, intenta asimilar aquel estilo de vida que representa su jefe, pero nunca ingresa por su condición de empleado ni se sacude de los orígenes.

Sin ser un volumen logrado cabalmente, la pugna por los intereses personales permite visibilizar las dinámicas del poder y la respetabilidad del sector alto de la sociedad. Este problema se rehace para alimentar a los oportunistas de las capas medias y que ven en el acto de timar a la familia una forma de saciar sus ambiciones. De igual modo, el autor utilizará el imaginario de la cultura popular para completar el desenlace.

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Crítica, Emecé, Narrativa, Sin categoría

Crítica Literaria: “Mi profesor se está volviendo loco”

Ricardo Nixon School, Cristian Geisse Navarro. Emecé ediciones, 2016, 144 p.

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Por Gonzalo Schwenke

La malla curricular propuesta por el MINEDUC para terceros y cuartos medios y que se encuentra actualmente en “consulta”, aboga por un nuevo diseño de enseñanza donde problematiza el “ámbito académico que ha tomado el aprendizaje y la propia fragmentación del contenido”. Una clara señal que promueve el clima antiacadémico, antiintelectual y la anulación del pensamiento crítico en los espacios de educación, lo que obedece a una política estatal bajo el imperio del neoliberalismo, para impedir objetivos y el desarrollo de habilidades en los tres ejes fundamentales de la asignatura de lenguaje: lectura, oralidad y escritura. En términos prácticos, Lenguaje y Matemática ven reducidas las lecciones a dos horas semanales.

Ricardo Nixon School (2016) es el sexto libro de Cristian Geisse (1977). Desde las primeras páginas damos cuenta del rumbo que toma la novela. El protagonista es melomaniático, pusilánime, aspirante a literatoso pero licenciado en Letras, quien debe enfrentar el mundo laboral a los treinta años (gracias a la insistencia de Andrea, la pareja), en un establecimiento educacional de mala reputación y que solamente la clase política como la nuestra subvenciona.

El relato se focaliza a partir de lo que ve el protagonista durante el año escolar. Sin embargo, existen dos quiebres: primero, la relación entre el Terry y Laura. Él es un perro que asiste al liceo y ella, el amor secreto del profesor y el comienzo del delirio: “en vez de robarle la mina al Terri, me caí al litro cada vez más seguido” (81). Segundo, lo que desemboca en el fin de la relación sentimental con Andrea, al burdo estilo del escritor Charles Bukowski. En ambos casos no hay asuntos que resaltar, más que el deplorable sistema escolar en el liceo situado en Viña del Mar: “la sostenedora también cobraba cien pesos los diez minutos por usar la sala de internet que tenía en el piso de abajo” (99), por ende, el camino hacia el desenlace es apocado.

Si “condorito” es un humor añejo, esquemático y que rara vez cambiaba la fórmula cuando Pepo estaba vivo, mucho menos ahora, estando muerto. El presente volumen muestra una sucesión de caricaturas que poco y nada tiene que ver, con el acto de hacer parodia sobre el ejercicio de la educación chilena. En él, presenta un mundo donde los docentes no aprecian a los alumnos, ni menos buscan el desarrollo de las habilidades de los mismos, más allá de revisar el grado de responsabilidad al cumplir con la tarea dada para la casa. Si esto es entretenido, la escritura pechoña llega a su punto máximo, con la estigmatización de los personajes desde el estilo de ropa, formas sociales, económicas y familiares.

La utilización del delirio del narrador como procedimiento literario para ahondar en las desventuras del narrador que camina hacia el abismo, es un germen balbuceante que representa la incapacidad del sujeto para la resiliencia, como afirma la letra de la canción: “mi profesor se está volviendo loco” de Jorge González. En tanto que, el relleno de páginas y más páginas, a través del fluir de conciencia, para relatar incidentes que no ocurren pero son deseables y que no tienen ninguna ponderación en el relato. En ambos casos, los recursos utilizados de manera insistente son caminos que no son logrados.

Es así que, incluso el meme “vamos haz algo” tiene mayor dinámica. Ricardo Nixon School (2016) contiene una trama elemental, el personaje principal sostiene una visión limitada y estúpida debido al tipo de narrador que no quiere crecer, y que por corolario, los personajes planos no logran desarrollarse ni menos hay profundidad. Por lo que esta obra se va directo al despeñadero.

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Crítica, Cuneta, Narrativa

Crítica Literaria: “el viaje a la inmigración en Chile”

Charapo, Pablo D. Sheng. Cuneta ediciones, 2016, 94 p.

“Las puertas al ‘mundo libre’ están cerradas, y si logras pasar
La ley blanca del racismo te echará a la marginación.
¡culpable! No eres blanco.
¡culpable! De ser pobre.” Inmigrante ilegal, Sin Dios.

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Por Gonzalo Schwenke

Los discursos hegemónicos han intentado ofrecer el blanqueamiento racial para controlar un país que intenta ser sofisticado y de primer mundo. De esta manera, la inmigración y la morenidad son elementos que los poderes orientan en función al libre mercado, pero dicha integración no reconoce las diferencias del otro/a. En consecuencia, los cruces de ciertos sectores dentro de la sociedad se ven discriminados y marginados de acuerdos a motivos económicos y de clase.

 

Utilizando “la vieja confiable” del circuito, donde autores con trayectoria presentan a un escritor emergente para tener mayor preponderancia en el mercado. Mike Wilson colabora en la contraportada presentando el oficio de observar la ciudad basada en la espectacularidad del lugar común. Es lo primero que leemos en Charapo (2016), primera novela de Pablo D. Sheng (Santiago, 1995). La narración se sitúa en Camacho, quien de la sierra peruana llega a Santiago para salir de la pobreza y enviar dinero a la familia, la que en su ausencia prontamente le da la espalda. El personaje se encontrará no solo con el abuso laboral sino también con la miseria que se encuentra indistintamente en los habitantes de Santiago: “Lo que más salían eran cables. Casi todos estaban colgados y no pagaban luz.” (49)

 

De igual forma, es indudable no ligar el tema de la migración con la canción “si vas para Chile”, la que expresa: “verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”. Una de las formas en que opera el discurso cultural como publicidad y patriotismo barato en la época del régimen militar. Lo anterior se ha proyectado y arraigado en la sociedad chilena, pero que solamente es operativo para la clase alta, aquella que se contrapone a reconocer los rasgos latinoamericanos que predominan y nos caracterizan.

 

Sin caer en la desesperación, el personaje transita por infortunios en ambientes de inestabilidad social, económica y territorial: la prepotencia de Santelices, los inquilinos de la pensión, las enfermedades de Luisa, la carnicería, la familia a distancia, los coreanos y los turcos, entre otros. La narración se torna llena de desdicha y la esperanza tiene cabida en su mínima expresión. Un lenguaje parco y ensimismado, la mayor debilidad de la obra es el personaje estático que cruza todos los escenarios y son estos cambios los que profundizan su estado de desorientación y desgracia.

 

Charapo es una narración que se instala en el bajo pueblo. Tras el viaje de Camacho por lugares populares y céntricos, Sheng realiza un retrato de los valores degradados en el Chile actual, en que los migrantes subyacen entre la precariedad y el subordinación del que no parece haber salida. El mérito está es la propuesta de discursos que alteren el orden oficial, pero con el personaje plano y el cambio de escenario, la historia se diluye hasta obligar un desenlace forzado.

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