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La apología a la explotación infantil en la industria cervecera.

la foto

Por Gonzalo Schwenke

La imagen de un niño con una vara que sujeta el cubo para llenar de cerveza justamente al lado de la calculadora es el signo que representa a una empresa en Valdivia. Buscamos en internet de qué lugar provienen y qué representan, encontrando lo siguiente:

En la revista Mash, aparece una publicación de internet de mayo del 2015, sobre los cubos de cerveza llamados Growler y en la que relata que a finales del siglo XIX los niños eran mandados por los padres a llenar estos recipientes con cerveza, cito a continuación: “Muchas veces, la tarea de ir a llenar los growler y regresarlos a la casa o al trabajo recaía en niños mandados por sus padres o contratados por los trabajadores.”

Es necesario aclarar que este reciclaje visual de parte de quienes exhiben el logotipo como marca comercial es leído como la apología a la explotación infantil en la actualidad. Consideramos que hay que leer los letreros de publicidad desde el siglo XXI y no como historia anacrónica, por lo que ellos retoman la historia inicial de la labor de los niños, los que eran parte del engranaje de la economía cervecera pero de una manera pasiva. Es decir, la reutilización de objetos/imágenes pensando en que se permitía lo anterior, excluye el eventual poder simbólico que provoca el no reconocer el lugar de lo infantil en el Chile neoliberal, desvinculando los avances políticos de más de cien años en el que el trabajo infantil está legalmente prohibido.

Explicado de otro modo, creemos que alguna empresa tenga la ocurrencia de tomar la figura de los niños es similar a lo que sucede en el cuento “la compuerta N° 12” de Subterra y que avale dicha situación. Recordemos que Baldomero Lillo relata el momento en que el padre lleva a la mina al hijo para que trabaje y aporte al hogar. Por eso, señalamos la existencia de la vanaglorización del valor infantil en el área comercial que se promueve en el 2018. El argumento está respaldado cuando la imagen del niño trabajando (¡!) aparece al lado de la calculadora. La unión de estos dos objetos: el niño y la calculadora, se desprende los beneficios rentables del trabajo infantil.

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Crítica Cultural: “Las guerrilla girls”.

 

2016GuerrillaGirls-WhitechapelStreetPor Gonzalo Schwenke

Profesor de Lenguaje y Crítico Literario

En 1984, el Museo de Arte Moderno (MoMA en sus siglas en inglés) de New York realizó la exposición An International Survey of Painting and Sculpture (1984), un mapeo sobre lo que se estaba realizando en el arte de la escultura y la pintura. De ello, se exhibieron 169 artistas de las que solo 13 eran mujeres. Ante la imposibilidad de mostrarse debido a los espacios coartados, un grupo de mujeres del circuito se denominan las guerrilla girls rápidamente intervinieron dentro/fuera de los museos y galerías para reclamar sobre la desigualdad de género y racial. Esto posibilitó abrir nuevos focos de discusión de carácter culturalista e interdisciplinario, porque la Academia desplegada en el Museo de New York daba a entender que aquella exposición presentaba una mirada al trabajo de aquel año era ‘buen arte’, en defecto a los que no estaban presentes.

Las guerrilla girls a través de las performance buscan el impacto próximo y mediático con pancartas, cubriéndose los rostros con máscaras de gorilas y utilizando nombres de artistas fallecidas. Llama la atención la necesidad de cubrirse los rostros para olvidar la identidad de las protagonistas, con la clara intención de que los presentes estén enfocados en el contenido de la propuesta estética y textual más en la persona dueña del mensaje. Paralelo a esto, observo una forma de operar similar en las marchas feministas como táctica de sobrevivencia en Chile. Es decir, la mujer encapuchada en la calle que no entrega su identidad permite que los concurrentes se vean reflejados en una forma de resistir, desde el accionar físico y de pensamiento crítico, frente a todo lo que se considera un estado tradición y conservadurismo.

Advantages Art Museum German2

Habría que señalar, la utilización de pequeñas guerrillas femeninas que buscan socavar la idea de una narrativa predominante en la producción de la cultura visual, para eso el colectivo utiliza la ironía en tanto método de trabajo para criticar las instituciones. Esto es, la necesidad de combatir la hegemonía en el arte para instalar otras miradas que amplíen nuestros limitados saberes.

El contenido de los pósteres callejeros de las guerrilla girls se basa en la palabra como eje fundamental, porque es desde allí donde conformamos imaginarios, damos nombre y otorgamos consideración a distintos elementos que conforman nuestra cotidianeidad. Además, en el afiche emerge el uso de los colores relevantes, los contrastes y la disposición de las letras. En el cartel basado en la pintura de La gran odalisca (1814) de Dominique Ingres, hay una utilización deliberada de la estadística, representada como ciencia concreta y perfecta, para dar cuenta que las sociedades democráticas no dan lugar para exponer a mujeres. Por lo tanto, se denuncia que estas democracias siguen siendo anacrónicas.

Mencionar que durante el barroco español (siglo XVII) configura el rol que debía desempeñar la mujer: limitada a la casa, dedicada a la crianza de los hijos, sin saber leer o escribir y con la máxima obligación de resguardar la honra familiar y la belleza personal como cualidad. Asimismo, en el arte las mujeres se han convertido en musas de los artistas masculinos imposibilitando que aparezca la voz. De modo que, la falta de expectativa para ellas ha impedido que los países logren la fiesta de la democracia.

La ausencia de reconocimiento hacia otro tipo de arte significa la insuficiente extensión de perspectivas en cuánto a discusiones se refiere. Si bien, el colectivo de las guerrillas girls ha expuesto el contenido de su discurso en distintos museos, ellas todavía resaltan la condición de subordinadas en el mundo del arte. En consecuencia, intervenir la calle proporciona romper con el orden establecido otorgando identidades a murallas públicas que no han sido valorizadas por el mundo cultural que representa a las sociedades.

 

las guerrilla girls. periodico insular

Publicado en el diario de Chiloé: “El Insular” (18-07-2018

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Crítica Literaria: Cuerpos móviles.

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Por Gonzalo Schwenke

Profesor y Crítico Literario.

 

Sumar (2018) es una novela múltiple producto de las posibilidades de significados y de sentidos que emplea. Así mismo, escarba en el pasado para reafirmar un final de los tiempos, por cierto, desesperanzador.

Una de las múltiples referencias al concepto “sumar” se relaciona al contexto histórico. Las fábricas textiles Yarur y Sumar, expropiadas durante el gobierno de Salvador Allende para ser dirigidas por los trabajadores. Resultando ser uno de los símbolos de apropiación de los medios de producción, al igual que el Complejo Forestal y Maderero Neltume. Para entonces, la manufactura Sumar tenía en sus establecimientos de la comuna de San Joaquín hasta tres mil trabajadores que vivían en poblaciones cercanas. Dicha mención, es apenas uno de los múltiples signos presentes en el volumen.

El comercio ambulante: los perseguidos por la ley, asediados constantemente por el mercado y por lo mismo, marginados de la sociedad es la temática elegida por Diamela Eltit (Santiago, 1947). Aurora Rojas es la protagonista de la obra, quien bajo su perspectiva nos relata la organización de los vendedores ambulantes durante la marcha de trescientos setenta días, y      conformada como madre total encargándose de las necesidades y miedos de cuatro nonatos. Dentro de la obra aparece su tocaya y el líder sindical Casimiro Barrios. La primera es “crítica, desconfiada, inteligente, científica, metódica” que bien podría ser su contraparte u “el otro yo”, mientras que Casimiro es “eficaz, exacto, confiable”. Enseguida, se sumará Ángela Muñoz Arancibia quien representa otra forma de activismo de contra información y cibernético. También aparecerán el Diki, el colombiano, el Lalo cada uno en su propia particularidad y diferencia pero transitando provisionalmente por las páginas.

Aquí, se visibiliza la organización colectiva como fuerza subalterna y contra hegemónico para instalarse en el espacio público: “quién podría amar tanto a una vereda como lo hacemos los ambulantes, que nos proclamamos a gritos para convencer” (29). Ellos están en continuo movimiento para conquistar la moneda. A saber, la doble codificación de la palabra alude a la principal institución local y lo económico. Por otro lado, la esperanza de ocupar el poder a través de la marcha está simbolizada como forma de liberación. Por lo que, los que no tienen nada ven desde la constante derrota y empobrecidos por el cotidiano, la capacidad resiliente para apropiarse del gobierno central.

Las/os protagonistas son héroes degradados y derruidos bajo el orden imperante. El neoliberal oprime al máximo a estas periferias, provocando una emergencia de un movimiento social que necesita tomar la máxima administración para existir. Así lo revela la protagonista: “vamos a acceder a la moneda porque necesitamos torcer el tiempo para disponernos a vivir” (19). A la espera que estos sujetos parias deban lidiar con la reacción que cuida sus privilegios.

En consecuencia, Sumar es un libro contundente y heterogéneo donde la autora pone en valía sujetos/cuerpos los que participan del acontecer existente y que no corresponden a la fértil macroeconomía. Además, el foco narrativo se digna a trabajar desde el pavimento representando el lugar de las oportunidades: el sitio de represión, humillación y de derrota pero también con la esperanza de vencer colectivamente.

Sumar (2018). Diamela Eltit, Seix Barral, 2018, 177 páginas.

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Crítica Literaria: Ese nuestro Chile de cada día.

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“De pronto unas voces en la calle

me gritaron ¡Negra!

¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!

“¿Soy acaso negra?”- me dije

¡SÍ!

“¿Qué cosa es ser negra?”

¡Negra!”

Me gritaron negra de Victoria Santa Cruz

 

Si en Pinochet Boys (2016) los personajes se desplegaban en un ambiente atosigante, colmado de trepadores debido a la configuración del modelo económico que se apropia de las relaciones íntimas y sociales. En Ciudad Berraca, quinta novela de Ramos Bañados, habla sobre la migración de personas que huyen de la guerra colombiana y sufren la patriotería chilena.

 

Al igual que en libros previos, este volumen se instala en Antofagasta, describe los procesos migratorios, y la discriminación de la población local que los concibe gente menesterosa. Justamente, con el omnisciente que desactiva al lector, narra el arriesgado viaje desde Colombia de la familia Parrada Castillo y los tres hijos Jean, Alex y Eyhi. En la figura del hermano mayor se focaliza el relato. En Jean, se alza la esperanza de cambio que en el cotidiano se ve relacionado ante la droga, la violencia y el neonazismo del chileno promedio. Dicha parentela atiende a testimonios de otros inmigrantes, los que señalan que esta borrachera neoliberal, a diferencia de sus propios países, parece ser el paraíso que les permitirá mejorar las necesidades básicas. Es decir, un país que otorga crédito y préstamos a personas que lo solicitan –da igual si puede pagarlo o no–, salud eficiente, mayor tranquilidad, escuelas grandes y acceso a la universidad, lo que les permite creer la posibilidad de emprender.

 

Al llegar, la familia se encuentra con las oportunidades que entrega esta nación. En Los Arenales, parte anexa a la ciudad, llegan las instituciones a procurar asistencia a los migrantes desamparados. Ellos viven en la marginalidad por el hecho de vivir cerca del vertedero de la ciudad, de allí se abastecen de yogures y pollos vencidos, sustraen electricidad de los postes y por ahí pasa el camión aljibe para proveer de agua para tres días. De igual modo, la aglomeración de inmigrantes es tal, que terminan construyendo las casuchas en las laderas de los cerros donde, eventualmente, se producen aluviones. Por otro lado, están las mafias de los narcos que venden coca con veneno para ratas y controlan sectores a punta de balas.

 

Los medios de comunicación y la educación normada son formas que ordenan la sociedad. Así lo señala el narrador: “Cada tanto los rayados eran borrados con pintura por la municipalidad luego de las cartas tipo denuncia de xenofobia que aparecían en El Mercurio de Antofagasta, el diario que masificaba la manera de pensar de los poderosos.” (11) De esta manera, aparece un discurso crítico sobre el rol social de las instituciones que confunden la tolerancia con la permisibilidad de los discursos pluralistas.

 

La novela se siembra sobre los Parrada Castillo. A excepción de las religiones, las sectas que imponen la visión de mundo particular a cambio de oportunidad de crecer. De lo anterior, quien lo sufre es Alex, quien destaca por su talento para el futbol y pretende exportarlo a Santiago. En el intertanto, Eyhi, apodada la Niña Bala ya que tiene dentro de su cabeza una bala perdida. Este testimonio que es usufructuado por el padre, permitirá que la familia obtenga los papeles legales cuando salga en las noticias locales.

 

La pasión por el futbol que despiertan las barras bravas despliega el nacionalismo indecente que sirve de publicidad. La intolerancia racial, a modo de herencia de la dictadura, confluye en un escenario de violencia máxima que abarca toda la ciudad.

Ciudad Berraca confirma la buena prosa de obras anteriores, el tono crudo y sarcástico, la persistencia en visibilizar la xenofobia chilena de las últimas décadas. En este libro es menos punzante, menos abrumador y más pausado en los relatos debido al tipo de narrador elegido, porque convierte al lector en un consumidor de estos temas.

Ciudad Berraca (2018), Rodrigo Ramos Bañados. Alfaguara Ediciones, 145.

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Crítica Literaria: filiaciones parentales.

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Gonzalo Schwenke

Profesor y Crítico Literario.

 

¿Cuánto tiempo viven los perros? (2018), primera obra de Amanda Teillery, es un conjunto de nueve cuentos, los que acontecen en sectores pudientes. Los personajes aparecen frágiles e incapaces de rebelarse al contexto social que se les impone y que continuamente deben comprobar su pertenencia: “Matías le sonrió de vuelta, y se sorprendió de lo fácil que había resultado. De lo fácil que era lograr que te aceptaran.” (81) Aunque las/os protagonistas suelen conformar tácticas resistencias, no siempre efectivas, en escenarios que les parecen incomodas buscan en el no saber, el humor o los silencios sobrellevar estas situaciones.

La conformación de estos cuentos poseen una estructura serializada: predominan el narrador omnisciente y los estilos directos. Lo que provoca una esquematización de la tensión narrativa, la que en 146 páginas es bastante sutil. Por otro lado, el uso de la memoria no es frecuente en estos personajes dados la juventud de las voces, las que están experimentando vivencias iniciales, relaciones fraternales y sentimentales, es decir, configuran gustos predeterminados.

A lo largo del volumen observamos diversos cuestionamientos de adolescentes sobre el mundo de los adultos imbuidos en sectores de privilegio, las que son relatadas con claridad en conocer gente es fácil: “se daba una batalla campal entre los padres por demostrar que su niña no solo tenía buenas notas, sino que también era la más linda, la que tenía mejor ropa, más viajes, casas en la playa, amigos con buen apellido y de otros colegios de estatus.” (27) Dando cuenta de que para ser aceptado y protegido por ese círculo, es necesario asumir y aparentar un modelo superficial de posición social, incluso transmitida por herencias que se mantienen por la tradición conservadora.

En los cuentos Pokemón y nunca más vamos a hablar de esto, relatan acontecimientos que han sido suprimidos por el trauma que significa el abuso de poder y que corresponden a panoramas oscurecidos. De este modo, los diálogos en la confianza posibilitan que esos silencios salgan a la luz tiempo después.

En definitiva, ¿Cuánto tiempo viven los perros? es una lectura verosímil, que guarda en el interior complejas revelaciones sobre los traumas negados y soledades disfrazadas que suceden dentro de los marcos establecidos por la clase. Con una ágil escritura pero con una fórmula secuenciada, es un buen apronte para desarrollar demás obras.

 

¿Cuánto tiempo viven los perros? (2018), Amanda Teillery. Emecé Ediciones, 146 páginas.

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Perturbadoras confesiones: Alberto Fuguet cuenta en libro de no ficción haber violado a una mujer

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Por Gonzalo Schwenke

 

VHS son las memorias de Alberto Fuguet vinculadas al homoerotismo y su fanatismo por el cine. Esta pasión que apareció en su adolescencia, es relatada durante 426 páginas dividas en nueve capítulos y que simulan las teclas de videocaseteras. En ellas, podemos leer extensos comentarios sobre la industria cinematográfica, biografías de directores, actores, actrices y películas favoritas del autor que dominaron la escena de los setenta y ochenta. En la nota introductoria se hacen explícitos los márgenes en el que se moverá esta obra: la no ficción en tanto campo de la realidad.

Hay que indicar que este es el tercer libro en este terreno, No ficción (2015) y Sudor (2016), se distancian la literatura de ficción como Mala onda (1991), Tinta Roja (1998) o Las películas de mi vida (2003). En este volumen, la voz es la del escritor sin intermediarios. Asunto que es confirmado dos veces: “Aún no confiaba en la no ficción, en una voz que pudiera ser creativa y literaria pero no por eso menos real o mía. Primera persona, relato real, confesión.” (18), y a continuación: “Este libro no es una novela ni una ficción anclada en la realidad; es un intento por narrar y articular recuerdos cinéfilos. Son unas memorias.” (22).

Es necesario señalar que la memoria permite recuperar recuerdos y hacer identidad. Por lo mismo, el cine y su identidad sexual, son parte central de la identidad del narrador. En la página 364, Fuguet relata sus primeros pasos en el taller de la SECh, los primeros cuentos influenciados por Bukowsky el entusiasmo que le causó lograr que los compañeros de la Escuela de Periodismo creyeran que era parte de los bajos fondos santiaguinos. Recién ingresado a la universidad y con poca experiencia sexual con el mundo femenino, afirma sin mayor consternación, e incluso de manera anecdótica:

“¿Qué sabía de sexo con mujeres? Casi nada, y mis manoseos a prostitutas sin que se me parara o con una empleada doméstica mapuche que Julio Facusse prácticamente me obligó a violar cuando yo tenía quince años y ella no más de dieciocho, me dejaron claro que por ahí no iba la cosa. Las únicas mujeres que podían redimirme tenían que ser extremadamente ricas y sofisticadas e inteligentes todas me parecían inabordables (de ahí su gracia) y estaban lejos y adentro de una pantalla.”

Con la valentía que lo caracteriza, Fuguet, un tipo políticamente incorrecto, da cuenta, con desparpajo, de una violación. Un acto repudiable, realizado por este autor y relatado como no ficción, por tanto “real”. Fuguet, se suma, con esto a la violencia patriarcal sin que se le mueva un pelo.

 

VHS (unas memorias) (2017) Alberto Fuguet. Random House Ediciones, 426 páginas.

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Crítica

Crítica de Teatro: Los pueblos te llaman: NAHUELPAN PRESIDENTE.

 

Por Gonzalo Schwenke

 

Si lograr el ansiado sillón presidencial es complejo, hacer una obra de teatro hablando sobre cómo el mapuche civilizado asume este desafío, mucho más. Los pueblos te llaman: NAHUELPAN PRESIDENTE, escrita por de Roberto Cayuqueo y Constanza Thümler, quien también es la directora, instala a Nahuelpan (Gastón Salgado) como candidato a la máxima jefatura de Chile 2038.

 

El camino para llegar a la presidencia es competitivo y tormentoso. En este recorrido se muestran los sueños, las vacilaciones, los padecimientos históricos del pueblo mapuche en un marco reducido y sombrío. De ahí que el escenario tenga un formato delimitado. Por consiguiente, el personaje sobrelleva una imagen pública y privada para vender al televidente con el afán de lograr la presidencia. Por ejemplo, el caso de la revalidación del mito de la meritocracia. Sujeta a la creencia de que estamos en una sociedad justa e inclusiva, que desde los barriales eventualmente pudo saltar la valla de la desigualdad y abrirse camino dentro del partido que lo respalda.

 

En su composición, la obra tiene dos debilidades. Primero, la ausencia de voces en contraste que deviene en la monotonía. En este sentido, se rescata uno de los momentos de quiebre con los monólogos es mostrar a la personaje que confronta a Nahuelpan (tal como lo juegan los programas de televisión) logrando la intensidad necesaria, pero a continuación aparece la voz en off que apura el desenlace. Y segundo, se puede ocupar el recurso que más guste, dará lo mismo si hacia el final el personaje es estático y plano. Esto dado que, el candidato mostrado como cercano a la gente y alta plusvalía debido al apellido mapuche, lidia consigo mismo y debe legitimarse continuamente, sin embargo, en definitiva, la pista es utilitaria ya que el único fin es la presidencia. No hay más. Asunto incidental. Durante la primera función se hizo evidente los problemas técnicos con el micrófono inalámbrico.

 

¿Cuáles son los consensos y pluralismos instalados como políticas en la sociedad chilena?

Pese a que se tituló la obra Los pueblos te llaman…, no se evidencia ese respaldo de la desarrolla ampliar la diversidad y los acuerdos que conforman al aspirante. Apenas aparecen dos actores vestidos de negro, que no hablan y que operan fuera del contorno del aspirante. Se entiende que, la obra trae consigo la idea de que es partidaria por invisibilizar los movimientos sociales y en la que es simpatizante por el cambio social a través de los partidos políticos para administrar esta morenidad en tiempos que no se cree en las instituciones.

 

Para uno de los temas más importantes del Chile neoliberal y pluricultural, Los pueblos te llaman Nahuelpan presidente recoge los tópicos de la discusión del mestizaje mapuche y, a partir de esta exposición mediática (como el cuestionamiento de que si es mapuche o caricatura o, si sabe o no hablar en mapuzungun) problematiza al postulante que responde con mesura ante las exigencias de los distintos sectores del país: lo mapuche, lo “blanco” empresarial, lo chileno. Tomando en consideración, que para los mapuche este país es otro, siempre ajeno y donde permanentemente se les exige dar pruebas de su incorporación, aunque su situación sea degradada, se inserta con las reglas del juego que se les han impuesto para ser acreedor de la presidencia.

 

Ficha Técnica.

Dirección: Constanza Thümler

Dramaturgia: Roberto Cayuqueo

Actor: Gastón Salgado.

Diseño Iluminación: Francisco Herrera Estay

Diseño Vestuario: Daniel Bagnara

Asesoría Histórica y guion: Claudio Alvarado Lincopi

Voz e instrumentos: Daniela Millaleo

Asistente de Dirección: Felipe Rojas

Producción: Isidora Khamis

Realización Escenográfica: Fernando Quiroga

Diseño Gráfico: Javier Pañella

Realización Audiovisual: Rodrigo Susarte

Máscaras: Tomás O’ryan

Periodista: Claudia Palominos

Fotografía: Josefina Pérez

 

En Teatro del Puente.

Del 1 al 24 de junio 2018.

De Viernes y sábado a las 21 hrs, domingo a las 20 hrs.

Valores: $6.000 entrada general, $4.000 tercera edad y $3.000 estudiantes.

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